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Que mienta si me muero

Final de etapa.

Final de etapa.

Este fin de semana me he enterado de que cierra. Todo el mundo tiene un bar en el que pasa horas y horas, el bar en que sabes que siempre encuentras a algún amigo, el bar al que siempre vas a pasar la tarde, a charlar, a jugar a las cartas, y por supuesto, a emborracharte cuando tienes ocasión.
Eso era el Sabatt’s para mí, desde que abrió se ha convertido en mi segunda casa, por la cantidad de tiempo que he pasado en él, y por lo a gusto que se está.
El viernes me enteré de que cierra a finales de este mes, demasiado trabajo y poco dinero, nos ha dicho A, la dueña. Dice que está harta de esforzarse por cuatro duros (serán euros le he dicho yo, a lo que ha respondido con un tajante: “Vete a la mierda, pesao”).Dice que no le merece la pena, que está cansada.
Supongo que tiene razón, lo mejor para ella es cerrar. Pero qué hay de nosotros, ¿donde iremos ahora? Yo ya soy demasiado mayor para buscarme otro bar.
El sábado por la noche me invadió la nostalgia, al mirar a cualquier parte, veía algo que me recordaba cientos de historias divertidas y no tan divertidas que habían pasado allí. Al mirar a la mesa del fondo me acordé de la vez que Z saltó desde el marco de la ventana a esa mesa y creímos que se había matado al caer. Al ver el rincón del fondo recordé cuando entró aquel tipo tan duro tratando de meternos miedo a todos. Viendo la mesa al lado de la máquina de tabaco, casi pude ver a N e I sentados discutiendo, el día que decidieron dejarlo todo atrás...
Me he dado cuenta que al cerrar el bar se cierra también una etapa de nuestras vidas, es triste pero es así. Al abrirlo se abrió otro ciclo, dejamos de ser unos críos que salían a beber en cualquier antro, para ser unos tipos que salíamos a beber solo en el Sabatt´s. Ahora no sé en que nos vamos a convertir, supongo que nos alejaremos un poco todos, es normal.

El destino ha querido que el cierre del bar me pille leyendo Dune, de Frank Herbert, es decir, en plena crisis de madurez. Quizá sea mejor así y consiga sacar algo bueno de todo esto y aprovechar para crecer un poco más por dentro, que me va haciendo falta. No lo sé, el tiempo lo dirá.

Este fin de semana ha venido Sara, ha sido casi lo único bueno que me ha pasado. Algún día hablaré de ella, y de cómo parece estar siempre pensando lo mismo que yo en el mismo momento.

Lo único que nos queda ahora además de los recuerdos del bar, es esperar hasta la última fiesta en la que vamos a acabar con las botellas que quedan en el bar. Siento profundamente que al día siguiente no me vaya a acordar de nada de lo hecho la noche anterior, porque será la última vez que vaya a ese bar.
Sea como fuere, solo me queda decir:

Descanse en paz ese que fue nuestro bar.

Las cinco del viernes un domingo.

Me he pasado el fin de semana en el pueblo con inesperadas consecuencias que relataré mañana. Ahora me apetecía contestar a las cinco del viernes que ultimamente las tengo un poco abandonadas.
1) ¿Qué querías ser cuando eras pequeño?
Nada en especial, nunca quise ser bombero, ni policía, ni médico, ni nada por el estilo.
2) ¿Tenías clara tu vocación en la adolescencia?
Tampoco lo tenía claro, aunque es normal teniendo en cuenta que no lo tengo ahora.
3) ¿Has conseguido dedicarte a lo que querías?¿Estás en ello?¿Lo dejas para más adelante?¿Crees que lo conseguirás?
De momento el trabajo de verano que tengo me gusta mucho, y me permite pagarme la carrera y todos los caprichos, así que supongo que está bién, pero no es desde luego el trabajo de mis sueños. No es que lo deje para más adelante, es que espero conseguirlo más adelante, sea lo que sea lo que quiero hacer.
4) ¿Hay algún oficio o trabajo que te negarías en redondo a desempeñar?¿Por qué?
Ya lo hice una vez y precisamente por eso, me negaría a volver a la construcción, a menos claro que fuese la única forma.
5) ¿Cuál es el oficio/trabajo más original o raro que conoces?
El mio, consiste en pasarse medio verano metido en una caseta a solas en medio del monte para la vigilancia de incendios forestales. Es bastante raro, o eso me suele decir la gente. A mi me parece un trabajo genial.

Letra para una canción de amor

Letra para una canción de amor

Puede que esté lejos, pero sigo siendo yo, sigo siendo el mismo que cuando me fui, solo que a miles de kilómetros de ti. Me dijiste que ibas a cambiar, y que yo cambiaría también, que la siguiente vez que nos viéramos, no tendríamos de que hablar, todo sería distinto entonces. Yo sé que no es distinto, puede que si sea diferente, pero no distinto.

No sé si he encontrado lo que me faltaba cuando estaba cerca de ti, pero sé que lo que me estaba destrozando a tu lado, ya no me acompaña. No sé si se ha quedado contigo o lo he perdido por el camino. No sé si eras tú el problema o eran los demás. Probablemente fuera yo.

Antes sentía que me faltaba algo en mi vida y que me sobraban muchas cosas. Ahora siento que me faltan muchas cosas pero no me sobra ninguna.

No sé si es mejor así, tal vez no. Pero quién puede saberlo. Nunca estuve seguro de nada cuando te tenía tan cerca como se puede tener a alguien, ahora estoy seguro de algo, para que las cosas empiecen a funcionar, hay que empujarlas. No siempre hacia arriba, a veces es mejor hundirse para volver a la superficie con más fuerza, a veces es mejor alejarse de alguien para sentirse más cerca aún.

Tú me decías que las cosas no iban a mejorar por irme lejos, yo te digo que quizá no lo hayan hecho, pero ahora sé donde estaba y donde estoy en este momento.
Sé que no me echas de menos, aunque me quieras hacer creer lo contrario. Tu sabes que yo te echo de menos, aunque intente decirte que no es así. Supongo que nunca supimos ponernos de acuerdo.

Al final tenías razón, he cambiado y has cambiado. No sé si al volver todo será mejor que antes, solo sé que todo será diferente.
A ti y a mí siempre nos gustaron los cambios, aunque a veces fueran a peor. Pronto nos volveremos a ver.

Espero que esta vez sea la buena.

Amanecer en Arrakis

Amanecer en Arrakis

Hacia el este, la noche se vió empujada por un halo de gris luminosidad, luego una opalescencia anacarada ofuscó las estrellas. Finalmente, todo el horizonte se vió invadido por la resplandeciente luz del alba.

Era una escena cuya belleza cautivó toda su atención.
Algunas cosas mendigan nuestro amor, pensó el Duque Leto.

Fragmento de Dune de Frank Herbert.

Cuando el mundo parece detenerse

Cuando el mundo parece detenerse

El despertador cayó al suelo con un ruido seco, como cada mañana, siempre le había costado levantarse más de lo normal, pero al final, siempre acababa pensando en el enorme esfuerzo que habían realizado sus padres para que él pudiera ir a la universidad, y acababa metiéndose en la ducha casi de buen humor mientras en la radio escuchaba "La Jungla".
Desayunó a toda prisa como cada mañana, y bajó las escaleras de tres en tres para no perder el tren. No le había dado tiempo de despedirse de su madre que aún dormía, no solía levantarse hasta las 10, se preparaba y entraba a trabajar a las 12 y media. Hacía rato que su padre se había ido a la obra, era albañil. Mientras veía el tren acercarse al anden pensaba en la suerte que tenía de poder entrar cada mañana a clase en la facultad, sus padres se habían matado siempre a trabajar para que él pudiera tener lo que ellos no habían tenido a su edad, y eso le hacía esforzarse más que los demás. Un día les recompensaré con creces todo lo que han hecho por mí, pensó mientras cruzaba las puertas del tren.
En cuanto se sentó, vio a la chica morena, cada mañana coincidía con ella en la misma parada, ambos se bajaban juntos al llegar a la universidad, pero nunca había hablado con ella, puede que hoy sea diferente, se dijo, algo me dice que hoy las cosas van a cambiar.
El tren estaba empezando a frenar para entrar en una de las paradas, de repente, él la miró a los ojos, cosa que nunca se había atrevido a hacer, ella sonrió y abrió la boca como para decir algo. Seguro que tiene una voz preciosa, se dijo él.
Pero de su boca no salió ninguna palabra, en el mismo momento en que ella parecía ir a decirle algo, una enorme explosión hizo temblar todo el tren y las luces se apagaron. Todo el mundo gritaba, él mantuvo la calma e intento acercarse hasta la chica morena para calmarla y ayudarla, le tendió su mano para levantarla y salir del tren, pero justo cuando la había cogido, otra explosión le tiró al suelo y apagó de nuevo las luces, pero no las del tren.

Para el resto del mundo, el tiempo pareció detenerse en ese momento, de repente dejó de tener sentido ir a trabajar, ir a clase, apresurarse para no perder el autobus, repasar los apuntes en el viaje antes de entrar al examen...

Ya nada parecía tener sentido

Nada es más importante

Nada es más importante

No lo he entendido nunca, no lo entiendo ahora, y no lo entenderé jamás.
Que me pasen una lista con los nombres de todas las víctimas y el grado de culpa de cada uno de ellos en las siguientes cuestiones:
- Independencia del País Vasco.
- Ilegalización de batasuna.
- Supuesta opresión del gobierno a los nacionalismos.
- Acercamiento o no de los presos de ETA a Euskadi.
- ...

Me dan exactamente igual los nacionalismos, la opresion fascista, la economía, el petróleo...
Haciendo mia una frase de "El Quinto elemento":
El tiempo no es importante, solo la vida es importante.
Sustituyasé el tiempo por todas esas cosas que alguna vez se han esgrimido como excusas para la muerte de personas inocentes.

PD: Hoy, más que nunca, me he dedicado a sonreir a los demás por la calle, siendo probablemente el día que menos me apetecía hacerlo.

De frases y sonrisas

De frases y sonrisas

Me gustaría poder escribir frases bonitas, frases profundas, frases tristes, frases que lleguen al alma, frases con sentido o sin él, frases que hagan pensar, frases para recordar o para olvidar, frases que la gente repita una y mil veces, frases que hablen de la vida, de los amigos, y porqué no, del amor también.
Pero nunca he sabido expresar todas esas cosas, nunca he sido capaz de emocionar a nadie con mis palabras, así que me limito a sonreir.

Cada vez que camino por la calle, miro a los ojos de los demás y les sonrío, sé que parezco un imbécil, pero es lo menos que puedo hacer, es como tratar de decirles todo lo que no consigo escribir, como intentar expresar que estoy de su parte. Me gusta pensar que la gente no es indiferente a mis sonrisas, que algunos las olvidan inmediatamente y solo son para ellos un efímero instante de felicidad, otros las cuelgan de su parabrisas para que les acompañen en sus viajes, y los menos las guardan dentro de una cajita en un rincon de su armario, y de vez en cuando, al sentirse solos, tristes, deprimidos o quizá también alegres, cogen la pequeña caja, la abren, y dejan que las sonrisas que algún día les dí iluminen sus caras ayudándoles a ser un poco más felices.

Algún día, alguien tras abrir la caja decidirá ir por la calle sonriendo a los demás, y cuando se cruce conmigo, se acordará que fui yo quien le dio esa sonrisa que guardaba en su cajita y simplemente me sonreirá como a los demás, haciendo que todo haya valido la pena.

Despertar

- Tienes unos ojos preciosos, y unos labios muy bonitos también, dijo ella. Mientras dejaba que su novio le metiera mano.
- Eres una zorra, pensé yo. Mientras trataba de recoger todos los trozos de mi corazón que habían quedado esparcidos por el suelo.

Pelicula

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Indispensable

Él no tenía nada especial, nunca lo había tenido. Era solo uno más, uno más de los que cada mañana cogía el autobús número 13 para ir a trabajar a las 7:30 en punto, uno mas de los que a las 11:30 entraba en el bar de la esquina a tomarse un café, uno más de los que cada tarde, a las 15:30 cogía de nuevo el número 13 para volver a casa tratando de evitar escuchar las conversaciones que a su alrededor giraban sobre cosas como el tiempo (hacía mucho frío para esa época del año), el fútbol (esa temporada el equipo de su ciudad estaba mejor que nunca) o la televisión (que como siempre seguía idiotizando a la gente).
Lo único que le hacía diferente a todos los demás, no estaba por fuera, ni en su monótona rutina o su aburrido trabajo. Lo que le hacía único estaba en su cabeza, él era consciente de lo que le rodeaba.
Un día como otro cualquiera, al sentarse en su asiento al fondo del autobús, se dio cuenta que el conductor no le había mirado, ni siquiera cuando al introducir el bonobús, la máquina no había cortado el trocito de cartón correspondiente a su viaje número 7. No empieza mal el día, pensó. Al llegar a la oficina, nadie lo saludó, ni le preguntó si se había dado cuenta del frío que hacía, si había visto el partido de la noche anterior, o si había estado viendo el último reality show que habían estrenado recientemente. No le extrañó, rara era la vez que alguien le saludaba al llegar, él sabía que los demás le consideraban una especie de “bicho raro”. El día transcurrió como siempre, ni siquiera se dio cuenta que nadie en toda la mañana le había dirigido la palabra. Debido a la enorme cantidad de trabajo que tenía, no pudo ir al bar de la esquina a la hora del café. Mejor, pensó, el café es asqueroso. Al montar de nuevo en el autobús de vuelta a casa, su bonobús tampoco hizo funcionar el aparato, pero el conductor, de nuevo pareció ignorarlo. Hoy es uno de los días mas afortunados que recuerdo, pensó. Pero al llegar a casa, analizando todo lo que le había ocurrido, o mejor dicho, lo que no le había ocurrido, se dio cuenta que no era normal. Es como si me hubiera vuelto invisible, pensó, y corrió a mirarse tontamente en el espejo, pero su cuerpo aún seguía ahí, podía verse perfectamente, eso le sirvió para calmarse, y más tranquilo se sentó en el sofá para ver en la tele las noticias sobre el fútbol y el tiempo, que irónicamente era lo único que podía ver del telediario al llegar a casa.
Los días pasaron uno tras otro igual que aquél primero, su bonobús seguía teniendo los siete viajes desde entonces. Un mes mas tarde cayó en la cuenta que nadie le había vuelto a hablar, las cajeras del supermercado ni siquiera le decían buenos días o gracias, se limitaban a leer de la pantalla el importe y a darle las vueltas evitando tocar su mano. Por lo menos sabía que no era invisible, ya había descartado esa posibilidad, pero aún no sabía porqué nadie le dirigía la palabra, tampoco intentó nunca forzar a alguien a hablarle por la calle, no le disgustaba la situación.
Las cosa siguieron sin cambiar en los meses siguientes. Es lo bueno de trabajar en una multinacional con miles de empleados, puedes volverte totalmente invisible, que mientras no dejes de fichar a tiempo, nadie se daría cuenta.
El invierno volvió a llegar puntual, como cada octubre en aquella ciudad norteña que solo tenía tres meses de buen tiempo. Al levantarse, ni siquiera se fijó que su calendario marcaba martes 13 de octubre. Cogió su viejo bonobús con los siete trocitos de cartón restantes y se dirigió a la parada. De nuevo el viaje hasta el trabajo en el número 13 le saldría gratis, aunque eso ya no le alegraba el día como al principio. De nuevo caminó hacia el fondo del autobús para sentarse en su sitio de siempre, solo que esta vez, el asiento estaba ocupado.
En él se había sentado un chico de unos 22 o 23 años, bastante gordo, con cara de estar bastante despistado, y con una cazadora naranja que a él le pareció bastante fea. La primera impresión es la que cuenta, y ese chico le había quitado el sitio en el que se había sentado todos los días durante el último año, y encima era gordo, raro y hortera, pensó. Así todo, decidió sentarse a su lado, en un intento de averiguar porqué se había ido a poner en aquel asiento y porqué nunca lo había visto en aquél autobús número 13.
Al principio ni siquiera se dio cuenta que el chico le había saludado, un año entero sin que nadie te dirija la palabra es mucho tiempo, pero a los cinco minutos cayó en la cuenta y dijo: hola. Espero que no trate de hablar conmigo del tiempo, de fútbol, o de televisión, pensó. Pero el chico no solo no hizo eso, sino que se le quedó mirando fijamente, o más bien mirando en su dirección como ensimismado en sus propias ideas, hasta que de repente dijo: - A ti también han decidido olvidarte ¿verdad?. Él no contestó inmediatamente, ni tampoco lo hizo cuando el chico dijo: - Al principio es duro, pero ya te acostumbrarás.
Y se derrumbó, se dio cuenta que había encontrado alguien como él, por fin sabía que era lo que sucedía, los demás habían decidido olvidarle sin más. En lugar de bajarse en su parada, se quedó en el autobús hablando con el chico y contándole su historia mientras pensaba que al final el chico no era tan gordo, ni tan raro, aunque su cazadora naranja le seguía pareciendo terriblemente fea. Cuando acabó su historia, el chico solo dijo: Esta es mi parada, y tras levantarse, se volvió y añadió algo que se le quedó grabado para siempre: A veces pasa que la gente se da cuenta que no eres indispensable en sus vidas, y deciden olvidarte. Y justo cuando las puertas estaban a punto de cerrarse, añadió algo que le hizo sonreír por primera vez en mucho tiempo: Y comprarse una cazadora naranja no hará que cambien de idea.
Nunca más volvió a ver al chico, hasta que una vez, navegando por Internet, encontró por casualidad una de esas páginas escritas a modo de diario que le llamó la atención porque en el encabezamiento aparecía la frase: “Solo quiero ser El Guardián entre el Centeno”, en la que pudo leer la historia de cómo se había vuelto un olvidado. En ella aparecía él, su bonobús que aun seguía teniendo siete viajes, el autobús número 13, y como no, el chico de la cazadora naranja al que le había contado su historia. Es absurdo, se dijo, no soy yo, ni es mi vida la que aparece aquí. Pero algo en su interior le decía que por fin había vuelto a encontrar al chico de la cazadora naranja que le había explicado porqué de repente todos parecían haberse olvidado de él.

Miedo del pasado

Hace poco me han mandado por mail uno de esos test personales “para conocernos mejor”. Siempre hago lo mismo, los contesto de la manera más absurda que se me ocurre. Pero esta vez, me ha dado qué pensar. Suelo leer las preguntas por encima y poner a continuación lo primero que se me pasa por la cabeza, pero ahora ha sido distinto, me he puesto a leer detenidamente las preguntas, a tratar de plantearme qué pondría si esta vez fuese la cosa en serio. La mayoría eran bastante estúpidas (¿Disney o Warner Bross?), pero algunas me hicieron acordarme de cosas que creía olvidadas y enterradas.
¿Qué cambiarías de tu vida? Siempre pongo lo mismo: nada, me gusta tal y como es. Pero me he dado cuenta que no es así, o por lo menos no siempre lo fue, y eso me da, porqué no decirlo, bastante miedo. Hubo una época en que lo cambiaría todo, odiaba el sitio en que vivía, odiaba lo que estaba haciendo, y sobre todo me odiaba a mí mismo, que era probablemente la causa de odiar todo lo demás. Fue en esa época cuando leí un libro que me ayudó bastante:
“De pequeño siempre me tocaba ponerme de portero cuando jugábamos a fútbol, debe haber como doscientas mil cosas peores que ponerse de portero, pero cuando estás bajo los tres palos, no se te ocurre ninguna”
Eso era lo que me pasaba. Mi vida no era especialmente mala, lo que pasaba era que mi enorme e hinchado ego adolescente, no me dejaba ver más allá de mis propias narices.
Supongo que cambiaría bastantes cosas de mi vida, pero hay gente, y mucha, que lo cambiaría todo por tener solo una parte de lo que tengo yo.

PD: Esto me pasa por escuchar insistentemente a Jaime Sin Tierra:

“Las cosas no son como quisimos”

Sigue buscando

La primera hora siempre es mágica, y ayer lo fue más aun. Todos los lunes falto a la primera clase para ir a tomar un café a la cafetería yo solo. El café es bastante horrible, pero el sitio me gusta. Tiene unos enormes ventanales que dan al Este, por las mañanas el sol lo inunda todo y se está muy bien. Como siempre, ayer llegué, pedí un café con leche y me senté solo. Normalmente la gente no va sola allí, se sienten incómodos si no tienen a nadie con quien hablar, nadie con quien disimular y aparentar que lo pasan muy bien. Yo voy solo, pido mi café y me siento en una de las mesas cercanas a los ventanales, me pongo los cascos y observo a los demás mientras fumo y tomo café. Ayer, de camino, sabía que algo iba a pasar, algo distinto, no sabía muy bien qué...
Cuando estaba por la mitad del café y por el segundo cigarrillo, la vi acercarse a la puerta, sola, como yo. Al entrar pareció buscar a alguien con la mirada mientras el sol hacía saltar extraños reflejos de su pelo rojo. Pensé que era una más, que había quedado con alguien para aparentar lo sociables y divertidos que eran. Pero no, se sentó sola dos mesas mas allá. Entonces me fijé en la foto de Robert Smith en su carpeta, en sus pantalones beige demasiado largos, en su camiseta verde y en su bolso de punto marrón y me di cuenta.
Era ella, habíamos estado juntos en aquella playa tan blanca junto a aquél mar inmensamente azul, tan azul que era imposible distinguir donde acababa y dónde empezaba el cielo. Habíamos estado allí tumbados mirándonos, midiendo el tiempo por los latidos de nuestros corazones que latían extrañamente acompasados. Perdiéndonos en los ojos del otro, sin prestar atención a la arena, el sol y las olas. Solo fue un sueño, solo fue una noche, pero yo recordaba cada detalle de manera tan exacta como se puede recordar algo que nunca ha pasado. Alguna otra vez había creído encontrar a algún otro personaje de mis sueños, pero esta vez era distinto, la recordaba perfectamente, sabía que la había encontrado, que por fin había acabado la búsqueda. En cualquier momento se levantará, se acercará y se sentará conmigo sonriendo como dos viejos amantes que se encuentran mucho tiempo después, pensé. En sus ojos podré ver la playa, el mar, las olas rompiendo al compás de nuestra respiración...
Ya casi podía sentir el olor a sal, la arena deslizándose entre mis dedos, y el tacto suave de su piel mientras me susurraba al oido alguna canción de los Piratas.
Justo en ese momento, llegaron sus amigas, al principio no lo comprendía, serán compañeras de clase con las que ha coincidido por casualidad, no puede ser, es imposible, en aquella playa no había nadie más, sólo nosotros dos.
En cuanto se han puesto a charlar animadamente me di cuenta. Me sentía como Atreyu pasando entre las dos esfinges, mi búsqueda no acabaría nunca. Una vez el desánimo me había invadido, pensé: que chicas tan sociables y divertidas, parecen pasarlo de miedo juntas. Y volví a ser el único que estaba sentado solo en toda la cafetería.
Fue como abrir uno de esos chicles con premio y encontrar una pegatina de “sigue buscando” que ni siquiera sirven para pegar en una carpeta.
Al salir, tras despedirse de sus amigas, tropezó con el bordillo y fue a parar al suelo dejando el bolso, la bufanda, el discman... esparcidos a su alrededor. Todo lo que me pasó por la cabeza en ese momento fue:
- Que se joda, por no haber estado aquel día en aquella playa.

Prometo reirme/Prometo llorar

Prometo reirme:
- Cada vez que alguien diga algo sobre lo bonito que es el amor (más que nunca en primavera).
- Cada vez que alguien intente convencerme de que debo cambiar.
- Cada vez que alguien me diga que debo cambiar si quiero descubrir el amor.
- Cada vez que alguien diga que el alcohol no ayuda a olvidar.
- Cada vez que alguien trate de discutir conmigo de política.
- Cada vez que alguien trate de discutir conmigo de futbol.
- Cada vez que alguien se caiga al suelo delante de mi (es cruel pero inevitable)
- Cada vez que me caiga yo al suelo (para que los demás se rian a gusto)
- Cada vez que algun antiguo amigo me diga que tenemos que quedar para recordar viejos tiempos.
- Cada vez que algun conductor se cague en la madre de alguien en voz alta.
- Cada vez que me acuerde de aquél chiste.
- Cada vez que vea en la tele "Padre de familia"
- Cada vez que se ponga a llover y me pille a medio camino de casa sin paraguas.
- Cada vez que se ponga a nevar y me pille a medio camino de casa sin paraguas.
- Cuando granice no, que duele.
- Cada vez que alguien se equivoque de numero y marque mi movil por error.
- Cada vez que me sienta terriblemente deprimido y no quiera que se me note.
- Cada vez que alguien me pregunte cautelosamente si me gusta algun grupo/cantante.
- Cada vez que vea "La vida de Brian"
- Cada vez que alguien me mande un mail cadena de te quiero mucho.
- Cada vez que borre esos mails de te quiero mucho sin siquiera leerlos.
- Cada vez que me cruce con mi vecina del 3º, a ver si un dia se fija en la bonita sonrisa que tengo.
- Cada vez que mi vecina del 3º ni siquiera me mire a la cara al pasar.
- Cada vez que mi vecina del 3º salga corriendo del gimnasio para no tener que venir conmigo a casa.
- Cada vez que me acuerde de alguno de los numerosos ridiculos que he hecho.
- Cada vez que alguien me recuerde alguno de esos ridiculos (excepto cuando en reuniones familiares, mi madre los cuenta)
- Cada vez que piense que nunca más voy a llorar.

Prometo llorar:
- Cada vez que vea American Beauty.
- Cada vez que escuche "Have you forgotten"
- Nunca más

Cinco viernes las del

Como las cinco de este viernes no me gustan nada (odio el carnaval), he decidido que voy a contestar a las cinco de un viernes de octubre que he descubierto por casualidad.
1) ¿Tienes un sueño?¿Alguna vez has logrado realizar alguno de tus sueños?
Mi sueño es conseguir un trabajo contando liebres en Islandia. Nunca me he planteado sueños hasta ahora por miedo a no conseguirlos, asi que supongo que nunca he realizado ninguno.
2) Si supieras que sólo te queda un día de vida, ¿qué harías?
Decirle a N la verdad supongo, si solo me queda un dia, se lo merece.
3) ¿Si pudieras tener un superpoder, ¿cuál escogerías?
Esta siempre la he tenido clara, no se si alguien habrá visto el capítulo de Expediente X en que unos chicos de algun estado pantanoso en algun remoto lugar de USA descubren una cueva donde obtienen el poder para moverse increiblemente rápido. Ese sería el superpoder que quiero.
4) Si pudieras cambiar alguna parte de tu cuerpo ¿cuál cambiarías?
Sin duda el cerebro, lo tengo bastante fastidiado ya.
5) ¿Tienes algúna manía, temor o fobia?¿Cuál?
¿Cómo se llama la fobia a las aglomeraciones de gente?

Ibidem

Mañana me voy a ver a Ibidem en concierto, y la gente se preguntará, ¿quién es/son Ibidem? Pues muy sencillo, son un grupo del bierzo que no han publicado nada aún y que descubri por casualidad este verano. Son una mezcla entre Los Piratas y El canto del loco (en realidad lo unico que tienen en común con ellos es la voz del cantante, que a veces es bastante parecida).
Por lo demás, todo sigue igual de aburrido por aquí, nieve, frío, televisión y poco más. Lo único bueno hoy ha sido poder ver el capítulo de ayer de "A dos metros bajo terra", empieza demasiado tarde como para que mi nivel de serotonina no me arrastre hasta la cama.

Cine

Ayer fui al cine a ver "Lost in Translation", de Sofia Coppola. No quiero hacer una crítica de la peli aqui, pero en general me gustó bastante, ¿que porqué me gusto? Pues por esto:
1.- Me encantan las imágenes de Tokio, me recuerda mucho a BLade Runner (por supuesto salvando las distancias). Además siempre me han gustado los planos de y desde rascacielos, etc...
2.- La historia me parece fascinante, aunque a veces redunde un poco en los tópicos sobre japoneses.
3.- El personaje de Charlotte es genial, aburrida, perdida, en un lugar tan extraño, prácticamente sola...
4.- Scarlett Johansson me parece (aunque no la conocía) una buena actriz, es un personaje que me recuerda a Ana en Los amantes del círculo Polar, siempre tan callada, observando, pensando, casi no rie en toda la película, no se, me atrae mucho...
5.- La banda sonora me parece increible, siempre me suelo fijar mucho en estas cosas, y esta me ha parecido muy buena.

Bueno, no doy mas guerra con la peli, os la recomiendo. Si alguien va a verla, me gustaría saber su opinion, porque por lo visto, de todos los que estabamos en la sala, debí ser de los pocos que salieron pensando que habian empleado bien su dinero viendo esta pelicula.

PD: N acaba de iniciar sesión. Me acabo de acordar que tengo que recoger la habitación urgentemente, me voy.

Carnaval

No he salido de casa desde el domingo por la noche cuando llegué de mi "viaje". Hoy he ido al centro, tenia que ir a una tienda de móviles con el cuento de siempre, mi celular no funciona, no se que le pasa, no me hace caso...
Me he encontrado con el desfile de carnaval, que en esta ciudad es una especie de lucha entre las ganas de enseñar cuantos mas centimetros cuadrados de cuerpo mejor, y las pocas ganas de sufrir el intenso frio típico de por aquí. No era nada espectacular, ni mucho menos, a mi estas cosas nunca me gustaron demasiado, supongo que si hubiera nacido en Rio de Janeiro, en Venecia, Cádiz, Canarias, etc... todo seria distinto.
Con la tontería del carnaval me acorde de N otra vez, y me he dado cuenta que hay demasiadas cosas que me recuerdan a ella, ya es hora de vivir mi vida de nuevo. Como sabiamente me aconsejaron ayer una bruja y un inmigrante, no pienso cambiar por ella, así que se acabó.
Y lo digo en serio eh, se acabo y punto.

Mi vida en un fin de semana

La verdad es que el diario de este fin de semana daría para otro weblog, pero lo voy a resumir en una sola palabra: demasiado.
El viaje de ida muy bien, no hemos sufrido ningún percance destacable. Es increíble la cantidad de puticlubs que hay en la zona de Benavente, hay mas carteles de Hostal-Club que de tráfico. Una vez que llegamos a Villanueva, todo sobre ruedas, el alcohol empezó a bajar por mi garganta y las preocupaciones empezaron a irse de mi cabeza, ya se sabe, en los primeros momentos de la borrachera, cantidad de alcohol ingerido y preocupaciones son inversamente proporcionales.
Luego empezó el sentimiento de culpabilidad, el diálogo conmigo mismo con N como personaje central:
- Me apetece hacerlo, ¿porqué no voy a poder hacerlo?
- Porque no, simplemente porque se lo prometiste a ella, prometiste que nunca más y tienes que cumplirlo.
- Pero porque se lo tengo que deber a ella, ya es bastante jodido tener que estar el 80 por ciento del tiempo pensando en ella, ya está bien.
- Se lo debes y ya está, ¿o es que quieres decepcionarla?
- ¿Qué más da decepcionarla, crees que así conseguiré algo?
- Probablemente no, pero por lo menos evitarás que ella se enfade.
- Pues eso, no conseguiría que se fijara en mi de ningún modo, que mas da si piensa que soy un cabrón que no cumple sus promesas o un tio genial que no la hará enfadar nunca, al final el resultado es el mismo.
- ¿Nunca vas a estar con ella, lo sabes no?
- Lo se, ella nunca estaría con alguien como yo.
- ¿Pues a que esperas?, hazlo, diles que tu tambien te apuntas.
- ¿Pero no se suponía que eras tu el que me iba a tratar de convencer de que no lo hiciese?
- Ya ves , las cosas cambian, al final me has convencido tu a mi.
- Que curioso ¿verdad?.
- Pues si, pero que sepas que nunca se fijará en ti, solo eres su amigo, el que se preocupa por ella, el que está a su lado, el que la apoya, nunca jamás conseguirás ser mas que eso, asi que no lo intentes.
- Ya lo entiendo, es psicología inversa, intentas convencerme de todas formas diciendome que no lo haga porque me va a dar lo mismo.
- ¿De que demonios hablas? Mira no me lies que me tienes harto, ya es bastante jodido tener que hacer de consejero responsable para alguien que esta tan loco como este, me voy de fiesta.
- Me parece una buena idea, me voy contigo.

Y así acabo la cosa, ella enfadada conmigo y mi angelito del hombro derecho yéndose de fiesta con el pequeño diablo de mi hombro izquierdo, me los encontré en el servicio de uno de los bares y se lo estaban pasando genial los dos cabrones juntos.

El sábado estaba bastante cansado y decidí que dijeran lo que dijeran las voces de mi conciencia, esta vez no les haría caso. No le di motivos para enfadarse a N, ni me los di a mi mismo. Supongo que en parte por los porros que nos metimos entre pecho y espalda.
El domingo pasó casi sin pasar, entre el ruido de fondo de mi conciencia debatiéndose entre hacerme sentir infinitamente culpable por haberla defraudado, y hacerme sentir infinitamente desgraciado porque nunca sere lo que ella busca en los demás.
Al llegar a casa me di cuenta que no es sano pasarse media vida pensando en N. No es que no se lo merezca, es simplemente que no merece la pena. Demasiado esfuerzo, ninguna recompensa.

PD: Lo reconozco, tengo en mis manos el libro de Harry Potter y lo estoy devorando.
PD: Prometo no volver a pensar en N. Prometo dedicarme solamente a mi. Prometo que a partir de ahora lucharé por cambiar... Y esta vez prometo que será la definitiva, prometo que no romperé mis promesas, prometo que nunca más le prometeré nada a ella, prometo...

Odio

La odio porque me hace sentir tan culpable de tantas cosas que ni siquiera sé por donde empezar a pedir perdón.

Viaje

Viaje

Hoy desaparezco misteriosamente. Me voy a la capital del imperio, la metrópolis por excelencia en esta que se ha dado en llamar la Piel de Toro. Vamos, que me voy a Madrid.
En realidad, no es exacto, mas bien me voy a un pueblo (aunque alli los pueblos son como aquí las ciudades) que se llama villanueva de la Cañada (efectivamente, donde el Acuópolis de Megatrix), a casa de un amigo que estudia allí en una universidad privada. Cada cierto tiempo suelo aparecer por allí para alejarme física y mentalmente de mis problemas (Traducción: Beber y fumar hasta perder el sentido, el común, el del ridículo, y probablemente el del gusto también).
Esta vez es distinto por varias razones que paso a enumerar:
1.- Vamos en coche, con lo cual se incrementan notablemente las posibilidades de que no volvamos con vida.
2.- Va N, con lo cual se incrementan notablemente las posibilidades de que vuelva un poco más muerto por dentro (si es que no vuelvo muerto por fuera también, lease el punto 1)
3.- Me llevo mis discos de Jaime sin Tierra, con lo cual se incrementan notablemente las posibilidades de que el viaje y la estancia se me hagan mucho más amenos (si es que no nos matamos , lease el punto 1 de nuevo)
4.- Me llevo el libro de Ray Loriga, con lo cual (siempre que no se lo mencione a mi amigo el periodista y pseudo experto en literatura) se incrementan notablemente las posibilidades de que los ratos de aburrimiento allí, que ya son pocos per se, desaparezcan.

Solo me queda desear a todo el mundo un buen fin de semana de Carnaval, y esperar que sea una muerte rápida e indolora (aunque no me la merezca).